Paco Corbacho, in Memoriam 1961 - 2025
|

Paco Corbacho, in memoriam

Paco Corbacho, in memoriam

Parecía una persona normal.
Si te lo cruzabas por la calle no llamaba particularmente la atención, pero su pasión por la naturaleza, su dedicación, capacidad de trabajo, abnegación, empeño y valentía nos ha dejado un legado que, sin duda, será recordado mucho más allá de su vida.

Paco Corbacho respetaba la Naturaleza de forma absoluta. Para él, cada humilde orquídea, cada larva de salamandra, cada majestuoso pinsapo, eran sagrados. Su trabajo y su ocio se centraban en el estudio y la defensa de su entorno ambiental del que cada vez vivimos más ignorantes. No era su caso. Su sabiduría acerca de los procesos naturales, que fue aprendiendo poco a poco con insaciable interés a base de observación, estudio y charlas con tantas personas que le conocieron y apreciaron, se fundamentaba en su curiosidad infinita por su entorno natural.


Paco nos deja un museo viviente en su querido Arboretum de Jarapalos; un Jardín Botánico integrado en la sierra. Un proyecto que él promovió, en el que consiguió embarcarnos a todos y en el que trabajó incansablemente restaurando albercas, ordenando el terreno, plantando árboles, distribuyendo riegos y haciendo la práctica totalidad del mantenimiento de la zona mientras las fuerzas lo acompañaron. Es, de hecho, el Arboretum de Paco Corbacho.

Hoy suben a visitarlo miles de personas, alumnos de colegios, institutos, estudiantes universitarios y aficionados a la naturaleza en general, muchos de los cuales quizás ni sepan quién fue Paco. Pero eso a Paco le daba igual, porque la humildad era uno de sus rasgos más característicos. No tuvo nunca ningún afán de notoriedad; muy al contrario, evitaba cualquier protagonismo. Su objetivo era muy otro, la defensa y conservación de la Naturaleza en general y de la Sierra de Mijas en particular; de forma anónima, calladamente.


Pero su empeño en la defensa de la Naturaleza, más allá de su trabajo diario, más allá de su lucha contra los abusos (como la salvaje explotación minera que continúa esquilmando irregularmente la Sierra de Mijas) llegaba a ser de una abnegación temeraria, como demostró con un valor difícilmente igualable en el incendio del verano del 22, adentrándose al frente de una cuadrilla de compañeros en el pinar ardiendo, de noche, para evitar que el fuego rebasara el Arroyo de la Breña. Mientras todos huíamos del fuego para tratar de ponernos a salvo, Paco (junto a otros compañeros, también héroes del silencio) se adentraba en el entorno más hostil que uno pueda imaginar: un densísimo pinar en llamas, en la oscuridad de la noche. Sin saber si iba a salir de allí.


Y este desapego personal, esta convicción de que hacía lo que debía, esa lucha permanente en defensa de la justicia ambiental y de la justicia social (que en el fondo él consideraba lo mismo), se apoyaba en una circunstancia en la que no solemos reparar demasiado, algo que es fácil de decir pero difícil de definir:

Paco era una buena persona.
Y es que Paco atesoraba esa sabiduría profunda, ancestral, atávica, casi mística, que le hacía sabedor de que nosotros, los seres humanos, aunque nuestra desquiciada sociedad lo esté olvidando a toda velocidad, no somos sino una parte más de la Naturaleza que lo es todo. De la que venimos y a la que volvemos. De la que formamos parte y a la que necesitamos. Como el resto de seres vivos, que tejen el gran entramado del ecosistema planetario y que son, Paco así lo veía, nuestros compañeros de viaje y aliados en la sagrada aventura de vivir.

Sus cenizas volverán a la tierra que tanto amó y por la que tanto luchó, alimentando a los árboles que él mismo plantó con sus manos curtidas por el trabajo, cerrando así el eterno y sagrado ciclo ecológico de la materia y de la vida.


Dicen que una persona no muere mientras permanezca en el recuerdo de los que la quisieron.
Paco vivirá en nuestra memoria, pero su ejemplo, sin duda, la trascenderá.
Sin embargo, parecía una persona normal.


Descansa en paz, querido amigo Paco.

Plataforma en Defensa de la Salud y la Sierra

Paco Corbacho, in Memoriam 1961 - 2025

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *